Productos para vehículos comerciales

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Neumáticos de camión Goods

Tira, rasga, pega: ¡Dale al caucho con todo lo que tengas!

Un neumático de camión lleva hasta 15 tipos distintos de compuestos de caucho. Cuáles son los mejores para qué componentes de modelos específicos es algo que probamos certeramente en Continental, utilizado todos los métodos que se le puedan ocurrir, mucha experiencia y aún más sudor. 

El sótano está invadido por un clac-clac-clac. Suena como si cientos de máquinas de coser estuvieran en un búcle infinito. Un sinnúmero de pistones con tiras negras se mueven hacia delante y hacia atrás en cajas de cristal a la velocidad del rayo. Aquí se prueban las piezas de caucho. Se doblan cien veces por minuto, dos millones de veces a la semana. Los probadores de material observan cómo se forman las grietas –una señal de fatiga del material. “Una pieza de la prueba tiene el récord de las tiras”, dice Ronald Wildt, sonriendo.  La tira de caucho completó más de 90 millones de revoluciones y la prueba duró casi dos años. En carretera, un neumático tendría que estar rodando para siempre y, aún así, no tendría un resultado parecido. Únicamente en un laboratorio se pueden implementar las mismas condiciones con exactitud.

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Ronald Wildt lleva siete años trabajando en las pruebas físicas de material, que se llevan a cabo en el departamento de Investigación y Desarrollo de Continental en Hanover-Stöcken. Ronald, de 47 años de edad, muestra orgullosamente la inmensa ‘flota de vehículos’ que él y sus 40 colegas utilizan para hacer cientos de miles de pruebas y análisis de material cada año. Un sinnúmero de prensas, máquinas de estampar y camiones tractor se distribuyen por varias salas. Una pincha un trozo de caucho redondo con una aguja para medir la dureza, mientras que otra estira un anillo de caucho para probar su capacidad de extensión. Una tercera comprueba la elasticidad de rebote –importante para la resistencia a la rodadura, que es un factor decisivo en el ahorro de combustible de los neumáticos de camión. Además, hay instrumentos de alta tecnología como el ‘portaaviones’, llamado así respetuosamente por los empleados, un aparato que desarrolla cientos de pruebas de elasticidad de rebote y dureza distintas completamente automáticas. Luego están los ‘Ferraris’ – ocho sistemas de pruebas, de un cuarto de millón de euros cada uno, que distorsionan el caucho de todas las maneras posibles utilizando sus brazos robóticos. Y, por último, el ‘Lamborghini’: un enorme probador de fricción linear de alta velocidad que simula el agarre sobre varias superficies en alta velocidad –Continental produce sus propios hielo y nieve en la cámara fría.

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"El caucho tiene memoria"

Medido con una precisión regulada en fracciones de milímetros y segundos, todos los datos son directamente asimilados por el ordenador y mandados a los desarrolladores de material. Ellos inventan las recetas de los compuestos de caucho en Continental. “Se necesitan entre 15 y 20 pruebas por compuesto, dependiendo en el componente para el cual se requiere el material”, dice Fred Waldner. Él tiene un doctorado en química y ha trabajado en investigación y desarrollo en Continental durante 12 años, liderando las pruebas de material físico desde 2009. ¿Solo recoge los neumáticos usados de la calle y mira cómo mejorar el material? “Estamos en el siglo XXI”, dice entre risas, con sus ojos brillando detrás de sus distintivas gafas.
Hoy en día, la meta es encontrar el compuesto de caucho perfecto –antes aún de que se convierta en neumático. Las pruebas son cada vez más sofisticadas e integrales. “En los últimos años, el número de pruebas dinámicas con deformaciones de alta frecuencia se ha multiplicado por ocho y el número de pruebas de resistencia a los desgarros por cinco”, dice Fred Waldner. Para conseguir que el desarrollo se acelere, las pruebas de material requieren muchas máquinas –y procesos eficientes.

El equipo de Fred Waldner procesa alrederor de 12.000 recetas al año, 25 de las cuales,aproximadamente, acabarán en un neumático. Los compuestos están siendo refinados constantemente en numerosos ciclos de mejora. “El neumático tiene memoria”, explica Fred. “A diferencia del acero, el caucho siempre es distinto dependiendo de lo que se ha hecho con él antes”.

Las piezas de prueba deben de estar lo más prístinas posible, como si estuviesen recién salidas de la cinta de fábrica. Por eso, los probadores de material también producen las piezas de prueba ellos mismos en el laboratorio. 

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En la panadería del caucho

Fred Waldner llega a la ‘panadería’ haciendo footing, calzando un par de zapatillas de deporte. Hace calor dentro, pero en vez de oler a galletas, huele a caucho, y todos los empleados llevan polos negros de Continental en vez de gorros de cocinero. Alberto Sabor es uno de ellos –con 22 años en la empresa, es una verdadera leyenda de Continental. A sus 40 años, pesa cuidadosamente los ingredientes –caucho natural, material de carga, plastificante, azufre, aceite– siguiendo estrictamente la receta. La precisión es vital. Pone todo en la mezcladora en el orden prescrito y luego selecciona la temperatura y el tiempo correctos en el ordenador. Una masa suave emerge, que Alberto extiende sobre una losa. Con mano segura la estampa con círculos y ángulos rectos, que luego son vulcanizados en la prensa –el ‘horno’.
Diez minutos más tarde se pone un par de guantes protectores y, con una sonrisa, saca una bandeja de metal: ¡las galletas de caucho están listas! Los empleados del laboratorio de inspección ya están preparados para hacerles pruebas.