Productos para vehículos comerciales

stage_goods_TT

Neumáticos de camión Goods

El muerdeuñas de Korbach

Continental fabrica neumáticos comerciales especializados en Korbach, Alemania – los únicos que aún se fabrican en un país industrializado de Occidente. Esto es posible gracias a la máquina desarrollada por el ingenio de los propios empleados.  

article_66w_image1

Conduciendo en las carreteras con curvas del norte de Sauerland se pasa por delante de hermosos embalses, bosques de montaña y villas idílicas de madera con geranios y begonias rebosando sus balcones. No es exactamente el caldo de cultivo en el que uno se imagina unas instalaciones de alta tecnología. Sin embargo, es ahí, en el pequeño pueblo de Korbach, donde se fabrican neumáticos sólidos de caucho de alta tecnología para carretillas elevadoras, remolques de perfil bajo y tractores, utilizando técnicas automatizadas de producción de última generación –las únicas instalaciones de este tipo en el mundo. 
Durante décadas, varios fabricantes han tratado en vano de simplificar el proceso base de manufactura para neumáticos especializados. Casi todos se rindieron, pero los empleados de la planta de Continental en Korbach tuvieron fe y pelearon por su idea: un nuevo tipo de unidad giratoria de base que podría ‘casar’ el caucho con los anillos de alambre dentro del neumático en una sola vez. Ya no habría necesidad de que una docena de personas introdujesen el alambre manualmente, poco a poco. 

“Dos colegas veteranos en el equipo estaban familiarizados con los intentos anteriores y decidieron desarrollarlos más”, recuerda Stephan Disselhoff, en aquel entonces jefe de la producción industrial de neumáticos de Korbach. Convirtieron temporalmente un sistema ya existente y lo equiparon con una bobina de alambre. “Sabía que podíamos hacer lo que queríamos con la tecnología existente”, explica Hartwig Poqué, uno de los que ayudaron a desarrollar la máquina. Su jefe viajó a Hanóver, presentó la idea y empezó a buscar fondos. Pero aún quedaba mucho por hacer antes de que la primera base de caucho producida automáticamente saliera de la línea de producción. “Los domingos por la mañana, cuando no había turnos de guardia y las máquinas estaban libres, estábamos aquí enrollando el alambre”, dice el ingeniero de procesos, Siegbert Steuber, con una sonrisa. “Luego, los lunes por la mañana, cortábamos el alambre y mirábamos dentro. ¡Todavía no! Cada vez nos mordíamos las uñas, emocionados por el resultado”.


La milagrosa máquina flexible

La base es la sección más importante de un neumático sólido para los vehículos comerciales. Para un neumático con capacidad de carga de hasta 11.000 kilos, el caucho base ha de ser absolutamente fiable. Además, la nueva máquina tenía que ser capaz de producir varias dimensiones de neumático –en pequeñas cantidades. “Hasta ese momento solo había valido la pena la producción de grandes cantidades”, explica Ralf Jacob, un ingeniero electrónico quien se ocupaba de la tecnología de control en aquel entonces. La nueva máquina tenía que ser mucho más flexible. Los empleados de Korbach cruzaban la Selva Negra de ida y vuelta, visitando a los suministradores encargados de construir la máquina milagrosa. Miraban a los diseñadores dibujar y probar el software que iba a controlar la máquina. El primer simulacro falló. Stephan Disselhoff, jefe de producción, no podía dormir. Pero a finales de 2008 llegó la hora. En tres semanas, los inventores montaron en Navidades su máquina de base giratoria (conocida como WBA) en Korbach, aprovechando que la planta estaba cerrada en esas fechas. Fue un hermoso regalo de Navidad que los empleados de Conti pudieron darse a sí mismos. 


Y ahí sigue

Ahora empezaba el trabajo de verdad. El sistema fue recalibrado varias veces, ajustado y optimizado. Helmut Oberlies, responsable de mantenimiento, se hizo con cientos de piezas de repuesto. Los primeros 700 neumáticos fueron probados en campo con un grupo selecto de clientes. Cada detalle de sus prestaciones fue apuntado, los datos analizados. Solo cuando el departamento de Investigación y Desarrollo diese luz verde podrían ponerse en venta los neumáticos made-in-Korbach.

“Nuestro pequeño y efectivo equipo demostró que, con las buenas ideas y la fuerza del propósito, es posible mover montañas”, dice Stephan Disselhoff, aún emocionado. El equipo fue premiado con la patente de su invento. Siegbert Steuber, Hartwig Poqué, Ralf Jacob y sus colegas hace tiempo que pasaron a otros proyectos.