Productos para vehículos comerciales

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Neumáticos de camión Goods

¿Tomármelo con calma? ¡De ninguna manera!

Wilhelm Pollmer va a todas partes con sus gafas de lectura en el bolsillo de la camisa por si necesita leer los números minúsculos en un cojinete de bolas. Su nuevo calibrador tiene una pantalla electrónica. "Ahora puedo ver sin ayuda", dice con una sonrisa a sus 59 años de edad. "Por lo demás, nada ha cambiado". Wilhelm Pollmer, toda una institución en Conti, trabaja en Korbach desde hace 44 años. Mantiene y da servicio a la maquinaria que Continental utiliza para producir sus neumáticos especiales para camión.

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Su turno comienza a las 5:15 de la mañana y termina las 13:45. Hace unos años, cuando se le preguntó si quería seguir trabajando en el turno temprano de mañana, inmediatamente dijo que sí. "Me gusta mucho poder relajarme al mediodía. Ya no tendré que pasear por aquí en la noche nunca más". Ese es ahora el trabajo de los miembros más jóvenes del personal, pero siempre han podido recurrir a su compañero senior en busca de algo de asesoramiento. Por ejemplo, cuando se requieren habilidades manuales, lo que es habitual en momentos de reorganización (los distintos tipos de neumáticos y tamaños requieren de diferentes moldes para el neumático verde). O si un eje está roto: Wilhelm Pollmer es conocido por soldar piezas improvisadas hasta que llegan las piezas de sustitución.

Adquirió habilidades manuales desde abajo en Continental, poniendo maquinaria a punto a finales de los años 60 en la unidad de neumáticos Continental para bicicletas. "Empezamos limando, convirtiendo un trozo de hierro en algo bonito y con ángulos", recuerda Pollmer con una sonrisa. Para mantenerse al día con los avances tecnológicos a lo largo de su trayectoria, a menudo asistió a cursos de formación. Hidráulica, neumática… Hoy día todos los aspectos de la fabricación de neumáticos están controlados por ordenadores. "Las formulas se archivan en el ordenador; por lo que solo hay que especificar qué neumático quieres crear, la máquina lo sabe todo". 

En 1993, Pollmer pasó a la división de neumáticos para vehículos comerciales tras el aumento de la producción en Korbach. Él nunca quiso dejar Continental: "Vivo cerca, la compañía tiene buena reputación y me siento muy conectado con ella. Después de todo, llevo trabajando aquí desde que era un aprendiz". ¿Y qué haría él de forma diferente? "Nada," afirmó entre risas el experto en ajuste de maquinaria. "Quizás hubiera ido más tiempo al colegio, si acaso".

Wilhelm Pollmer no teme convertirse en pensionista. Dos de sus antiguos compañeros ya se han retirado. "Seguimos en contacto y nos invitamos a nuestras respectivas fiestas navideñas". También en casa sus habilidades manuales son de mucha utilidad: Pollmer cuida de la casa y el jardín, corta el césped, corta leña para el invierno y repara los coches de sus hijos. "Mi mujer siempre me dice que ya tengo bastante que hacer en casa, que no necesito ir más a la fábrica".