Productos para vehículos especiales/ industriales

El mordedor de uñas de Korbach

Continental hace neumáticos especiales comerciales en Korbach, Alemania –los únicos que todavía se fabrican en un país occidental industrializado. Esto es posible gracias a una máquina que los ingeniosos empleados desarrollaron por sí mismos.

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Conduciendo por las carreteras serpenteantes del norte de Sauerland, se pasa por bonitos embalses, bosques de montaña y pueblos idílicos con casas de entramado de madera con geranios y begonias en sus balcones de madera. No es exactamente el caldo de cultivo que se imaginaría para una instalación de alta tecnología. Y, sin embargo, es aquí, en la pequeña localidad del distrito de Korbach, donde se fabrican los neumáticos macizos de alta tecnología para carretillas elevadoras, camiones de plataforma baja y tractores utilizando técnicas de producción automatizadas de vanguardia –la única instalación de su clase en el mundo.

Durante décadas, varios fabricantes trataron en vano de simplificar el complejo proceso de fabricación base de los neumáticos especiales. Casi todos ellos se rindieron, pero los empleados de la factoría de Continental en Korbach mantuvieron la fe y lucharon por su idea: un nuevo tipo de la unidad de bobinado base que “case” el caucho con los anillos metálicos en el neumático de una sola vez. No habría necesidad de que hubiese una docena de personas para alimentar el alambre manualmente, poco a poco.

“Dos antiguos colegas del equipo estaban familiarizados con los intentos anteriores y decidieron desarrollarlos aún más”, recuerda Stephan Disselhoff, entonces jefe de producción de neumático industrial en Korbach. Convirtieron temporalmente un sistema ya existente y lo equiparon con una bobina de alambre. “Yo sabía que podríamos hacer lo que queríamos con la tecnología existente”, explica Hartwig Poqué, uno de los que contribuyó a desarrollar la máquina. Su jefe viajó a Hannover, presentó la idea y escribió las solicitudes de financiación. Pero todavía quedaba un largo camino por recorrer antes de que la primera base de caucho producido automáticamente saliese de la línea de producción. “Los domingos por la mañana, cuando no había turnos de guardia y las máquinas estaban libres, veníamos aquí y enrollábamos cables”, dice el ingeniero de procesos Siegbert Steuber con una sonrisa. “Luego, los lunes por la mañana, cortábamos el neumático y mirábamos dentro. ¡Aún no era bueno! Cada vez, nos mordíamos las uñas, expectantes con el resultado”.

 

La milagrosa máquina flexible

La base es la sección más importante de un neumático macizo para vehículos comerciales. Para un neumático con capacidad de carga de hasta 11.000 kg, el caucho de la base debe ser absolutamente fiable. Y lo que es más, la nueva máquina tenía que ser capaz de producir vartias dimensiones de neumáticos –también en pequeños lotes. “Hasta ese momento, solo había valido la pena producir grandes cantidades”, explica Ralf Jacob, un ingeniero eléctrico que se ocupaba de la tecnología de control en aquel momento. La nueva máquina tenía que ser mucho más flexible.

Empleados de Korbach viajaron de ida y vuelta a la Selva Negra para visitar al proveedor encargado de construir la máquina milagrosa. Observaron cómo los diseñadores dibujaban y probaban el software para controlar la máquina. La primera prueba en seco falló. El jefe de producción Stephan Disselhoff comenzó a tener problemas para dormir.

Pero el momento llegó finalmente a finales de 2008. En tres semanas, los inventores estaban preparando su nueva base de la máquina de enrollado (conocida como WBA) en Korbach, en  Navidades, para aprovechar el parón de la fábrica. Un precioso regalo de Navidad que los empleados de Conti se dieron a sí mismos.

  

Aún con fuerza 

Entonces comenzó el trabajo en serio. El sistema fue recalibrado, ajustado y optimizado varias veces. Helmut Oberlies, responsable del mantenimiento, se hizo con cientos de piezas de repuesto. Los primeros setecientos neumáticos se probaron en tests de campo con clientes seleccionados. Cada detalle de la actuación se registró, y cada dato se analizó. Solo una vez que el departamento de investigación y desarrollo dio luz verde pudieron los nuevos neumáticos fabricados en Korbach salir a la venta.

"Nuestro pequeño pero eficaz equipo demostró que, con buenas ideas y fuerza de voluntad, es posible mover montañas", dice Stephan Disselhoff, aún obviamente emocionado. El equipo les consiguió una patente por su invención. Siegbert Steuber, Hartwig Poqué, Ralf Jacob y sus colegas hace tiempo que pasaron a nuevos proyectos.