Tour de France

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Mantente seguro con un mantenimiento regular de los neumáticos de la bicicleta

¿Te imaginas poder participar en el Tour de Francia? ¿O tal la vez tu mayor aventura ciclista es ir de compras en bici? Independientemente de tu estilo, montar en bicicleta es una actividad saludable probada y un medio de transporte seguro.

No obstante, para sacar el máximo provecho de tus viajes, es una buena idea revisar el estado de los neumáticos, las ruedas y los frenos con regularidad. Necesitan unos pocos cuidados de vez en cuando para mantener un rendimiento óptimo.

Al fin y al cabo, nadie quiere descubrir que tiene un problema serio con su bicicleta después de haber emprendido el viaje. Los problemas desatendidos pueden acortar el viaje prematuramente o, incluso peor, poner en peligro tu seguridad.

Para minimizar las posibilidades de que esto suceda, recomendaríamos una estrategia efectiva en la que la prevención es la mejor cura. A continuación te presentamos unas sugerencias sencillas y fáciles para el mantenimiento de los neumáticos de tu bicicleta para que estés tranquilo, en base a nuestra larga experiencia en el desarrollo y producción de neumáticos de bicicletas.

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Comprueba la presión del aire de los neumáticos

Comprueba la presión del aire apretando los neumáticos. Una buena norma general es respetar el rango de presión de aire recomendado por el fabricante, que se encuentra grabado en el flanco del neumático, y ajustarlo de acuerdo con sus preferencias personales.

La baja presión del aire no arruinará necesariamente tu viaje, pero si es demasiado baja puede afectar al manejo y a la estabilidad en la carretera. En casos extremos puede provocar daños o desgaste de los neumáticos, daños en las llantas o incluso pinchazos. Si la presión del aire es demasiado elevada, por otra parte, puedes acabar sintiendo cada pequeño bache e imperfección de la carretera. Esto podría perjudicar demasiado tu comodidad, especialmente durante largos viajes en el sillín.

Otro buen motivo para comprobar la presión del aire es que, con el tiempo, la cámara de aire de un neumático va perdiendo presión lentamente. Si descubres que la presión ha caído de forma drástica en unos pocos días, indica la presencia de un pequeño pinchazo en la cámara de aire. Evidentemente, debes localizar y reparar el pequeño pinchazo antes de embarcarte en tu próximo viaje.

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Comprueba la banda de rodadura del neumático

Comprueba si la banda de rodadura del neumático de la bicicleta está desgastada. Intenta comprobar si hay mellas o cortes, y que no haya nada puntiagudo atascado entre las bandas de rodadura que pueda provocar un pinchazo. Se trata de un sencillo proceso para quitar cualquier pedazo de roca, grava o piedra que se haya quedado atrapado allí.

Asimismo, comprueba los flancos del neumático de la bicicleta en busca de desgarros o abultamientos. Un desgarro puede agrandarse hasta el punto de que la cámara de aire comienza a abultarse hacia afuera y afecta a la integridad del neumático. En tal caso, se debe remplazar.

Es importante tener en cuenta que el neumático trasero de la bicicleta tiende a desgastarse más rápidamente que el neumático delantero de la bicicleta en función de la distribución del peso del corredor. Si ves un punto plano o la lona descubierta en medio de la banda de rodadura, es una señal inequívoca de que necesita una sustitución.

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Comprueba los frenos

Poder frenar eficazmente con la bicicleta es absolutamente crucial para la seguridad. Si tienes frenos de llanta en vez de hidráulicos, la primera prueba es hacer girar las ruedas para asegurar que las pastillas de freno no rocen las llantas. A continuación, aprieta cada una de las palancas de freno, una tras otra, para confirmar que las pastillas golpean correctamente la superficie de frenado y que no rozan el neumático. Si no, tendrás que volver a centrar las pinzas de freno.

Otro aspecto a tener en cuenta es la altura del bloque de freno. Esta puede cambiar con el tiempo, ya que el bloque se desgasta y el brazo del freno debe adelantarse para acercarlo a la llanta de la rueda. En algunos casos, el bloque puede desalinearse con la superficie de frenado de la llanta, formando un borde que roza contra el flanco del neumático y lo corta.

Finalmente, aplica presión suficiente en las palancas de freno para que las ruedas se detengan por completo. Las palancas no deben entrar en contacto con el manillar. Si te parece que la respuesta es demasiado lenta, significa que es necesario ajustar los cables.

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Comprueba las ruedas

Los neumáticos deben estar correctamente ajustados en la llanta de la rueda. Revisa la llanta de la rueda, prestando especial atención al talón del neumático en el punto de contacto con la llanta. El estado ideal es que el talón tenga un aspecto uniforme por todos lados. Si es así, deberás desinflar y reinstalar el neumático.

Dale otra vuelta a las ruedas, esta vez para comprobar que giran bien. Si oscilan, podría significar que un radio está suelto o roto, o que hace falta apretar la tuerca de la rueda. Si escuchas un ruido de fricción extraño, o si el movimiento te parece brusco, puede que sea la hora de remplazar o reparar los rodamientos.

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