# Conocimiento del neumático

Qué es el efecto fading en los frenos: causas y cómo prevenirlo

Lo que el conductor debe saber para mantenerse seguro aunque el comportamiento en frenada decaiga



Datos rápidos

  • La denominada fatiga de los frenos (fading) se refiere a reducción o pérdida total de la capacidad de frenado debido al sobrecalentamiento de alguna pieza del sistema.
  • Señales clave: incluyen una mayor distancia de frenado, pedal blando, vibración y olor a quemado.
  • Consejos útiles: evita conducir si detectas reducción en la capacidad de frenado. Es recomendable detenerse y dejar que el vehículo se enfríe totalmente.
  • Prevención: el efecto fading se puede prevenir con un uso eficiente del sistema de frenos, mantenimiento proactivo y componentes de alta calidad.
  • Neumáticos: los neumáticos pueden afectar e incluso empeorar el rendimiento de los frenos. Siempre asegúrate de que estén inflados correctamente y no demasiado desgastados.


Coche circulando por una carretera con un lago y montañas en el fondo

La fatiga de los frenos es un problema grave de seguridad vial que a menudo se ignora o se pasa por alto hasta que es demasiado tarde. Son varias las causas y, afortunadamente, también hay diversas medidas a adoptar para solucionar este inconveniente antes de que se convierta en un factor de riesgo en la carretera. En esta guía, te explicaremos a qué debes prestar atención y cómo puedes prevenir el fading de los frenos.

 


Qué es el efecto fading

Este fenómeno se refiere a la reducción temporal o la pérdida total de la capacidad de frenado de tu coche, lo que te impide detenerte incluso cuando presionas con fuerza el pedal del freno. Generalmente causado por el sobrecalentamiento de las pastillas, del líquido de frenos o de los discos, representa un riesgo serio de seguridad que debes tratar de prevenir. Este calor extremo evita que los frenos generen la fricción necesaria para detener el vehículo.

La fatiga de los frenos o fading en los frenos es poco común en los vehículos eléctricos, pero mucho más frecuente en los vehículos de combustión interna tradicionales. Esto se debe a que los eléctricos dependen más del frenado regenerativo en lugar de basarse en los sistemas de frenado mecánicos.


¿Por qué los frenos pierden eficacia?

La fatiga de los frenos se produce por el sobrecalentamiento de algún componente específico de tu sistema de frenado (discos, pastillas o líquido). Por lo general, es el resultado de una conducción agresiva o de situaciones de gran intensidad, como descensos de larga duración o el transporte de cargas pesadas. 

Dependiendo del componente afectado, la pérdida de eficacia puede deberse a la liberación de gases de las pastillas de freno (especialmente las nuevas), a la ebullición del líquido de frenos tras un uso prolongado o intenso o a la expansión térmica de los tambores (en el caso de los vehículos con frenos de tambor), lo que reduce la capacidad de frenado de forma temporal o incluso total.

1. Pérdida de fricción entre pastillas y discos

La fatiga por fricción es el tipo más común de fatiga de los frenos. Ocurre cuando las pastillas de freno se sobrecalientan por la fricción durante el frenado y no logran enfriarse antes de que vuelvas a usar los frenos.

Las pastillas de freno suelen tener temperaturas de funcionamiento especificadas por el fabricante. La mayoría se mantienen alrededor de los 150°C durante un día normal de conducción, pero pueden alcanzar o incluso superar fácilmente los 370°C si frenas de forma brusca.

Si frenas con mucha intensidad y las pastillas superan su temperatura de funcionamiento, la resina que las une puede convertirse en gas. Esto crea una capa lubricante entre la pastilla y el disco que provoca una pérdida de fricción.

2. Fatiga del líquido de frenos

La fatiga del líquido de frenos se refiere a la pérdida de eficacia por ebullición del líquido de frenos. Con el uso, el líquido de frenos puede absorber humedad. Cuando se calienta en exceso, esa humedad hierve y genera vapor, lo que hace que el pedal se vuelva menos firme y la frenada pierda eficacia.

A medida que el líquido de frenos absorbe más agua con el paso del tiempo, su punto de ebullición también disminuye, lo que aumenta las probabilidades de que sufras este inconveniente.

3. Fading inicial

En las primeras fases de uso, las pastillas de freno nuevas pueden experimentar una reducción temporal del rendimiento cuando alcanzan altas temperaturas, debido a la liberación de gases del material de fricción.

4. Fading mecánico

La fatiga mecánica suele ser el resultado directo de un uso excesivo del sistema de frenado. Si frenas a fondo repetidamente desde altas velocidades o si bajas pendientes largas y pronunciadas llevando cargas pesadas, el calor acumulado en el sistema puede no llegar a disiparse, lo que provoca la pérdida de fricción.

Esto suele ocurrir en coches con frenos de tambor, ya que el calor puede hacer que el tambor se expanda y se aleje de las zapatas, lo que, en último término, ocasiona que el freno pierda eficacia.

Señales de que los frenos están perdiendo eficacia

Hay ciertas señales de alarma que podrían indicar que se requiere una revisión técnica en el sistema de frenos.

  •  El coche tarda más en frenar. Si notas que necesitas mucho más tiempo y distancia para detener tu coche que antes, incluso presionando con firmeza el pedal, puede que sea hora de revisar los frenos.
  • Olor a quemado. Si los frenos se sobrecalientan, el efecto fading en el coche puede generar un fuerte olor químico o a quemado.
  • Pedal más blando o menos respuesta. Si el pedal se siente blando, esponjoso o se hunde hacia el suelo, esto puede indicar la ebullición del líquido de frenos debido al exceso de temperatura. 
  • Vibraciones o pérdida de control. La fatiga de los frenos a veces puede ir acompañada de una vibración o pulsación al pisar el pedal.
  • Discos de freno descoloridos. Si están más oscuros o deformados por el calor, es una señal de fatiga.

Qué hacer si los frenos fallan o pierden eficacia

El fading en los frenos puede ser extremadamente peligroso si no se detecta y se gestiona a tiempo. Puede provocar una reducción grave del control del vehículo, poniéndote en riesgo a ti y a los demás. Si experimentas fatiga de los frenos mientras conduces, sigue estos consejos:

  • Reducir la velocidad progresivamente. Mantén la calma y controla la velocidad. 
  • Usar el freno motor. Reduce a una marcha más corta para apoyarte en el freno motor en lugar de depender únicamente de tu sistema de frenado.
  • Evitar frenar de forma continua. Frena con suavidad, sin dejar el pedal pisado. Evita pisar el pedal del freno de manera brusca.
  • Detener el vehículo de forma segura. Estaciona en un lugar seguro y espera a que el sistema de frenos se enfríe por completo.

¿Se puede conducir con fading en los frenos?

No te recomendamos conducir si notas fatiga en los frenos, ya que el riesgo de sufrir un accidente es muy alto. Aunque la fatiga puede ser temporal, si sigues conduciendo sin ponerle solución, puedes acabar en un fallo total de los frenos, lo que es una situación más peligrosa. Si notas que los frenos pierden eficacia mientras conduces, lo mejor es llamar a una grúa en lugar de tratar de seguir adelante.

El tiempo necesario para que los frenos se enfríen depende de la intensidad del sobrecalentamiento y del tipo de sistema de frenado. No es recomendable reanudar la marcha hasta que el sistema haya recuperado su funcionamiento normal y pueda ser revisado con seguridad.

Cómo evitar la pérdida de eficacia en los frenos

Muchos vehículos modernos incorporan Sistemas de Asistencia a la Frenada (ABS) o Control de Estabilidad  que detectan las frenadas de emergencia y aumentan automáticamente la presión hidráulica cuando los frenos se están sobrecalentando. Estos mecanismos ayudan a mantener una potencia de frenado constante. 

También hay varias medidas que puedes tomar para prevenir el efecto fading en los frenos, incluso si conduces un vehículo antiguo que no cuenta con este sistema de compensación:

  • Elige componentes de alta calidad. Opta por pastillas y discos de alto rendimiento diseñados específicamente para resistir altas temperaturas. Los componentes de cerámica o semimetálicos suelen ser los que mejor funcionan.
  • Usa el freno motor. Reduce a una marcha más corta cuando bajes pendientes para minimizar el esfuerzo de los frenos.
  • Revisa el líquido de frenos con regularidad. Como el líquido absorbe humedad y se degrada con el tiempo, conviene revisarlo y cambiarlo cada uno o dos años, o según lo que recomiende el fabricante de tu coche. Esto ayudará a evitar la fatiga por ebullición del líquido.
  • Haz el rodaje a tus frenos nuevos. Al poner pastillas nuevas, permite que se asienten frenando suavemente unas cuantas veces en un entorno controlado para evitar la fatiga verde.
  • Adapta tu conducción. Conducir de forma más inteligente reduce el desgaste. Por ejemplo, no mantengas el pie en el freno constantemente en bajadas largas o en atascos.
  • No sobrecargues el vehículo. Tu coche tiene una capacidad de carga máxima recomendada por el fabricante. Si la superas, estarás forzando demasiado los frenos.
  • Solicita inspecciones del sistema. Cuando lleves el coche a revisión, pide que inspeccionen a fondo el sistema de frenado y sé proactivo a la hora de sustituir las piezas desgastadas.

Relación entre neumáticos y frenado seguro

Los neumáticos son el único punto de contacto entre tu coche y el asfalto, de ahí que puedan afectar al frenado.  Es fundamental mantener el buen estado de tus neumáticos, ya que pueden empeorar la fatiga de los frenos si no tienen la presión correcta o si están excesivamente desgastados.

  • Importancia del agarre: Una profundidad de dibujo del neumático escasa es incapaz de dispersar el agua correctamente y es probable que tu coche se deslice sobre el agua en lugar de sobre la carretera, lo que puede causar una pérdida tanto de la potencia de frenado como del control de la dirección. 
  • Influencia de la presión de los neumáticos: Los neumáticos desgastados o con exceso de presión tienen una menor superficie de contacto con la carretera, lo que resulta en tiempos de frenado más largos, mientras que los neumáticos con poca presión reducen la capacidad de respuesta.
  • Distancia de frenado: Los neumáticos desgastados y con poco agarre pueden bloquearse fácilmente, lo que provoca que el sistema antibloqueo de frenos (ABS) salte antes de tiempo. Si esto sucede debido a la falta de adherencia, la distancia de frenado se alarga considerablemente, de ahí la importancia de mantener siempre un margen prudente. 

¿Pueden los neumáticos desgastados empeorar el fading?

Sí, los neumáticos desgastados pueden empeorar el fading y el rendimiento general de la frenada.

Aunque los neumáticos desgastados no son la causa directa del fading, ofrecen un menor contacto con la carretera, lo que reduce la tracción y, por tanto, aumenta la distancia de frenado. Esto, a su vez, ejerce mayor presión sobre el sistema de frenos. Con el tiempo, esto puede hacer que los frenos sean más propensos al sobrecalentamiento, aumentando el riesgo de sufrir fading.

¿Cuál es la diferencia entre la fatiga de los frenos y el fallo de los frenos?

La principal diferencia entre la fatiga de los frenos y el fallo de los frenos es que la fatiga es causada por el sobrecalentamiento de ciertos componentes del sistema, mientras que el fallo de los frenos se debe a una avería mecánica, hidráulica o de alguna pieza. La fatiga suele ser temporal y puede solucionarse simplemente esperando a que el sistema se enfríe. Por su parte, el fallo de los frenos requiere una reparación inmediata. Debes saber que, si se ignora, la fatiga de los frenos podría acabar provocando un fallo total.

Por lo general, durante un fallo de los frenos, el pedal se hundirá hasta el fondo sin ofrecer ninguna resistencia. Las causas pueden ser la rotura de un componente estructural o de los latiguillos de freno.




Coches circulando por una autopista


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